sábado, 24 de noviembre de 2007

La inminente caída del Citibank, ícono económico


Por: W. J. Segovia


Como es bien sabido Citibank (Citigroup) es el banco más grande de los Estados Unidos y uno de las más grandes del mundo. Por lo tanto, ese banco es uno de los pilares fundamentales del sistema financiero internacional basado en el dólar.


Pues bien, ese banco junto con los otros más importantes de los Estados Unidos tales como JP Morgan-Chase, Goldman Sachs, Merril Lynch etc., están derrumbándose como resultado de la crisis detonada, aunque no causada, por la llamada “crisis de las hipotecas”.


Sin embargo es a Citibank al que más se le notan los aprietos por los que atraviesa mientras que los demás hacen esfuerzos vanos por tratar de aparentar otra cosa. Este jueves 1ro de noviembre el Royal Bank de Canadá anunció que Citibank necesitaba aumentar su capital en 30 mil millones de dólares para evitar el colapso. De inmediato el banco empezó a perder el valor de sus acciones y en una sola jornada perdió un 5.6% que junto con las demás perdidas del año ya suman una caída de 36%.


La noticia causo tal impacto que la Reserva Federal (FED) tuvo que hacer la más grande inyección de dinero en un solo día después de la del 11 de septiembre y arrojó 42 mil millones de dólares de gasolina al fuego de la hiperinflación. Citibank también llamó a un “bombero” para tratar de apagar su caída. Se trata de Robert Rubin, el ex secretario del tesoro de los tiempos de Bill Clinton quien se supone que es un ejecutivo más o menos sensato y racional. Antes de eso, renunció Prince Charles III, el que había sido el CEO o el “mero mero” en ese banco. La renuncia de Prince se unió a la de Stanley O'Neal, quien renunció a ser el CEO de Merril Lynch, otro de los grandes bancos en problemas y del cual se rumoran muchas cosas.


Ya con Robert Rubin instalado como CEO, Citibank anunció que borraba de sus activos otros 11 mil millones de dólares lo cual se suma a otras perdidas que ya había anunciado. Por supuesto, corre la sospecha, muy bien fundada por cierto, de que Citibank o los demás bancos están escondiendo pérdidas mucho mayores.


Uno de los trucos que hacen para esto es que entre ellos mismos seleccionan sus “activos” y los dividen entre los que todavía son “comercializables”, es decir que en los mercados podrían venderse y otros que tienen categoría No. 3 y los cuales no son aceptados por inútiles. El truco consiste en que esos ” activos” que no sirven, que nadie los compraría por insolventes, aparecen como tales, como activos, en lugar de aparecer como pérdidas que es lo que realmente son. Citibank tiene alrededor de 70 mil millones de dólares en esa división, la No.3, y por lo tanto tendría que aceptar perdidas de unos 20 mil millones de dólares solo de éstos, lo cual representaría un 56% del total de su base de capital.


Citibank, al igual que los demás grandes bancos de EU, se aventuraron en muchas aventuras, —valga la redundancia–, especulativas como es el caso de los llamados Vehículos de Inversión Estructurados o SIV de los cuales el banco tiene 7, 4 de ellos en las Islas Caimán. Se trata de “vehículos” a través de los cuales se “coloca” papel inútil o cartera vencida como si fuera un activo o “deudas colaterales” sobre las cuales se emiten obligaciones o acciones.


Citibank tiene unos 70 mil millones de dólares en esos “vehículos” que especularon con las hipotecas impagables de los Estados Unidos y de otras partes del mundo como Inglaterra. Hoy todo eso se vino abajo y no hay quien quiera comprar los más de 100 mil millones de dólares que Citibank tiene en papel inútil e insolvente. La sola idea de que Citibank pueda reconocer que está en bancarrota es una de las principales pesadillas del gobierno de los Estados Unidos y de todo el sistema financiero. Saben que al caer Citibank caerá todo, incluyendo los varios billones de dólares, o sea millones de millones, que Citibank tiene en el mercado de derivados, un mercado de especulación sin ningún sustento que mide 750 millones de millones y que abarca todo el sistema financiero mundial.


Citibank, al igual que los demás bancos cometieron un solo error fundamental: Suprimieron el crecimiento de la economía real, de la economía física y creyeron que podían sustituirla por especulación y papel.


Ese es el error que ahora pagan porque todo ese papel se derrumba.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Inflación y Crecimiento


Por: W.J. Segovia


Entre 1959 y 1970, la economía mexicana creció 6.5 por ciento anual en promedio, el producto por habitante lo hizo a 3 por ciento anual, el peso mantuvo su paridad con el dólar y la inflación creció por debajo de la estadunidense.


Un ingrediente adicional fundamental fue que la política económica estimulaba la ampliación del mercado interno con salarios reales crecientes, logrados gracias a que los incrementos salariales eran mayores que la inflación, un fomento decidido a la producción agropecuaria y a la industrialización del país. Se trataba de una política económica promotora de un proyecto nacional basado en el crecimiento de la economía, la generación de empleo y el incremento salarial en un contexto de estabilidad…


Entre 1994 y 2006, la economía mexicana creció un 2.8 por ciento anual, el per cápita se elevó 1.5 anualmente, el peso se mantuvo estable y la inflación pasó de un incremento anual de 22.5 por ciento en 1995-2000 a una de 4.4 en 2001-2006.


La evolución de las remuneraciones reales manufactureras resultó negativa en 2.11 anual en el sexenio 95-00 y logró un pírrico incremento anual de 1.4 en los años de la administración foxista. Además, se produjo una sangría importante: casi 500 mil mexicanos emigraron anualmente, en pésimas condiciones, a los países del norte. Evidentemente no hubo ampliación alguna del mercado interno, al tiempo que ocurría un vaciamiento productivo nacional.


De modo que el contraste es evidente. Esto lo saben los funcionarios gubernamentales, por eso se comparan con aquello que les resulta favorable. El secretario de Hacienda, por ejemplo, comparó la evolución en los tres primeros trimestres del año de la inflación mexicana con la ocurrida en los otros países latinoamericanos, señalando que es la más baja entre las grandes economías de la región.


Para que la comparación en materia de inflación resulte más reveladora, conviene considerar un periodo más largo que los últimos nueve meses. En el trienio 2003-06, en México los precios crecieron en promedio 4.15 por ciento anual, en tanto que en Chile lo hicieron en 1.82, en Colombia en 5.17, en Argentina en 5.27, en Brasil en 6.37 y en Venezuela en 19.12. De modo que el campeón en la lucha contra la inflación no es México, sino Chile.


A esta comparación habría que agregar el crecimiento del PIB para que la imagen se complete. En las grandes economías latinoamericanas, Brasil, Venezuela, Colombia, Argentina y Chile, los ritmos de crecimiento observados en los años 2003-06, lapso en el que ha habido una notable expansión de la economía mundial, en promedio simple anual fueron de 5.7, mientras en México fue de 3.3. Para los países considerados el dato fue de 7.37 en Venezuela, 8.87 en Argentina, 5.2 en Chile, 5 en Colombia y 2.12 en Brasil.


De manera que la imagen es la de una economía en la que se ha controlado la inflación, pero el crecimiento ha sido mediocre, desaprovechando la expansión mundial y el crecimiento estadunidense, que sumados a los enormes precios del crudo y al flujo de remesas recibidas, constituía una oportunidad realmente extraordinaria. Otros países latinoamericanos, y nuestra misma economía en los tiempos del desarrollo estabilizador, aprovecharon las condiciones favorables de la economía mundial para expandir su producción, sin que se descuidaran los precios.


Así las cosas, lo que abruma no son las dificultades del entorno internacional, como dijo Calderón, sino la incapacidad de quienes conducen las finanzas públicas y la política interior para lograr que los cambios necesarios para que los actores económicos generen crecimiento. Ello sólo se logrará enfrentando las estructuras monopólicas que impiden el crecimiento. Frente a esa tarea eminentemente prioritaria para la vida nacional no hay decisión política.


Eso verdaderamente es abrumador.